Animales

Enseñar al perro a sentarse en cinco pasos

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A veces, aunque sea por pura curiosidad o desconocimiento, los cachorros pueden morder. Aunque en un principio no hagan daño, si no les enseñamos que morder está mal, seguirán haciéndolo de adultos, cosa que sí podría ser realmente problemática. Por eso, en este artículo te hablamos sobre cómo educar a un cachorro para que no muerda, ni ahora ni en el futuro. ¡Atento!

1. Los cachorros aprenden mejor la orden de sentarse

La mejor edad para educar a un perro y enseñarle la orden de sentarse es cuando tiene entre dos y seis meses. Los cachorros son una esponja y en esta fase vital necesitan más atención por parte de sus dueños, con el fin de sentar unos cimientos adecuados que sirvan para desarrollar un perro adulto equilibrado.

Por ello, hay que procurar que el perro comience a acatar la orden de sentarse desde cachorro. A esa edad es más fácil que interiorice este tipo de órdenes y sea cada vez más disciplinado para obedecer a su dueño.

2. Premios y no castigos para que el can aprenda

Lograr que el perro se siente no es complicado

El refuerzo positivo para conseguir que el perro se siente a la orden del dueño es muy efectivo. El uso de cualquier objeto que le guste al perro y llame su atención, como un juguete o una bola de pienso, actuará como reclamo para conseguir que el can acate la orden de sentarse.

El objeto debe sujetarse con la mano, para que quede por encima de la cabeza del perro. De esta forma, se consigue que el perro preste atención y entienda que el juguete será su premio si hace lo que le decimos.

3. Lograr captar la atención del perro

Para que el perro se siente hay que conseguir que esté atento y concentrado

Hay que asegurarse de que el perro está atento y concentrado en lo que le ordenamos o pedimos. Para conseguirlo, es importante usar determinados gestos y palabras para acompañar la orden de "siéntate".

Primero debemos llamar al perro y solicitar que nos mire a la cara y esté atento a lo que le vamos a pedir. Para conseguirlo bastará con levantar la mano donde tenemos el premio para el can (bola de pienso o juguete).

Cuando el perro nos mire a la cara y esté concentrado en lo que le decimos, podemos decir: "siéntate". Una vez que el perro acata la orden, le ofrecemos su merecido premio al perro, con felicitaciones verbales y caricias.

4. Repetir la orden siéntate pero sin aburrir al can

Conviene repetir el ejercicio de entrenamiento de la orden "siéntate" a lo largo del día pero sin insistir demasiado, para evitar agobiar al perro. "Hay que recordar la orden para que el perro se siente cuatro veces más durante uno o dos minutos, con eso es suficiente", explica Bat.

Jugar con el perro es una forma adecuada de aprovechar los ratos de relajo con el can para que aprenda a acatar normas y órdenes, como "siéntate", de manera lúdica.

5. Recordar la orden en distintos escenarios

Conviene repetir la orden "siéntate" en distintas circunstancias y escenarios en los que se puede necesitar, como a la hora de comer.

El momento de la comida, sobre todo si hay varios perros en casa, puede ser el desencadenante de nervios y peleas. La orden siéntate es eficaz para lograr que el can permanezca quieto y sentado mientras que llega la comida.

La orden "siéntate", repetida antes de las comidas, consigue que el perro aprenda a controlarse.

Otros escenario en el que hay que aplicar la orden de sentarse con el perro es en los bordillos de la acera, antes de cruzar la carretera.

"De esta manera se enseña al perro la importancia de no atravesar la carretera cuando pasan coches y se evitan situaciones de peligro", explica la educadora canina.

La importancia de la educación del perro para la convivencia

La educación del perro debe ser global, y no solo centrarse en que ejecute una o dos órdenes. El perro debe estar socializado y comportarse de manera adecuada, tanto dentro como fuera de casa,

Para el educador canino Miguel Velasco "no sirve de nada enseñar al perro a sentarse si luego tiene problemas de conducta cuando sale a la calle porque no sabe relacionarse con otros perros, o es miedoso".

La mayoría de los dueños que solicitan los servicios de educadores caninos acuden con perros a los que nunca se les han marcado ninguna norma.

Este es el caso de la consulta de la educadora canina Helena Bat, donde el 90% de los perros que atiende (cinco al mes) no han recibido nunca órdenes ni pautas de comportamiento,

Clicker, un método para enseñar destrezas

El clicker toma su nombre de una banda metálica localizada en su interior, que emite un clic al pulsarla. Un sistema tan rudimentario como ese. Sin embargo, este artilugio ha supuesto una revolución en el mundo del adiestramiento del perro. Sus partidarios afirman que es un método efectivo -y rápido- para que el can aprenda destrezas: desde quedarse sentado o dar la pata, hasta hacer una pirueta.

Para un uso adecuado del clicker, se necesita que el perro asocie su sonido con un estímulo positivo

Del éxito de este sencillo instrumento en el mundo de la enseñanza canina sabe mucho Julie Penders, en cuya tienda especializada en artilugios de adiestramiento (centro canino MirandaOla, en Navarra), las ventas del clicker han aumentado de manera constante en el último quinquenio. La demanda es tal, que este año han incrementado la variedad de modelos hasta superar la decena. Los hay de distintos colores o que permiten modular el sonido que emiten, e incluso, algunos cuidan (mucho) su aspecto estético.

A pesar del auge de este tipo de artilugios entre los propietarios de perros, Penders advierte de que pulsar el clicker no siempre es suficiente para lograr el comportamiento deseado. "Se necesita paciencia, que el animal asocie su sonido con un estímulo positivo -en este caso, comida- y formación o asesoramiento profesional", señala esta especialista.

Funcionamiento del clicker con el perro

El lote clásico para iniciarse en este entrenamiento con el perro incluye el clicker (desde unos cuatro euros) y un bolso donde guardar los premios comestibles que se reparten al lograr del can la respuesta deseada. Conviene hacerse también con un libro de iniciación a la técnica o, mejor aún, contar con asesoramiento de un adiestrador. Pero lo más importante para tener éxito es que se vea, en cualquier caso, como un "juego por parte del perro", señala Penders.

El mecanismo del clicker se basa en el aprendizaje a través de estímulos con el que experimentó Pávlov

El éxito del clicker es un viejo conocido. Su funcionamiento se basa en el mismo proceso de aprendizaje positivo con el que experimentó, hace ya un siglo, Iván Pávlov. Este científico ruso descubrió que sus perros salivaban cuando él hacía sonar una campanilla, ya que la relacionaban con el momento de comer.

"El clicker es una asociación pavloviana de lo más clásica", asegura Penders. Ahora la campanilla se ha sustituido por un clic, pero igual que hicieron los perros de Pávlov, los canes adiestrados asocian este sonido con un estímulo positivo. Por ello, este artilugio "permite enseñar al perro todo lo que él haría por lograr un alimento", añade esta educadora canina.

Etapas del entrenamiento con el clicker

El adiestramiento pasa por cuatro etapas de aprendizaje. En la primera, al sonido del clicker le acompaña un premio comestible ("siempre en ese orden, primero clic y después premio", advierte Penders). En la segunda, se utiliza el aparato sin comida. En la tercera fase, se prescinde tanto del artilugio como del premio. Y en la cuarta etapa, "solo de vez en cuando, hay que volver a utilizar el clicker, con o sin comida, para reforzar el aprendizaje y evitar que se olvide".

El aparato funciona mejor para enseñar habilidades que para corregir conductas negativas

Ricardo Antón, adiestrador canino y autor del blog Educando a mi perro, afirma que el clicker es "una herramienta útil para enseñar nuevas habilidades al perro". En su opinión, es más eficiente para adiestramientos específicos que para enseñanzas de obediencia básicas, "como en el caso de perros de asistencia, que deben aprender a abrir una puerta o recoger objetos del suelo". Según este educador, el clicker no es tan útil para lograr que el can deje de tirar de la correa o acuda a nuestra llamada, entre otras cosas.

Una vez que el perro ha aprendido la acción, explica Antón (en la imagen superior, junto con su perro Biotz), "se deben introducir distintos comandos asociados", como "coge", "abre" o "luz", que poco a poco sustituyan al clic. La idea es que la necesidad de usar el aparato desaparezca, de forma paulatina, "hasta que el perro realice la acción aprendida solo con el comando asociado", añade.

Para Antón, el clicker tiene, no obstante, una gran ventaja frente a otros métodos: "Es muy preciso, ya que permite premiar justo la conducta que queremos". Esta exactitud facilita que nuestro amigo aprenda rápido y explica el éxito de este método. "Lo normal es que los perros lo entiendan muy rápido", afirma la etóloga canina Davinia González, autora del blog Educación canina en positivo.

Desventajas en el uso del clicker con el perro

A pesar de su gran aceptación, no todo es positivo respecto al aprendizaje a golpe de clic. Un cachorro inquieto y ansioso por naturaleza puede excitarse de forma desmesurada ante el sonido y su posterior premio. "Ocurre que, a causa de los nervios, el pequeño puede perder el comportamiento aprendido", describe González, quien en estos casos prefiere sustituir el artilugio manual por su propia voz.

La falta de experiencia, o no contar con el apoyo de un adiestrador, es otro motivo de fracaso. "El problema del clicker es que su utilización parece sencilla, lo que explica que sea tan común. Pero, como todo instrumento, si no se sabe utilizar, puede tener consecuencias negativas", advierte Antón. Uno de los errores clásicos es transmitir "sensaciones negativas o de enfado" a la mascota, asegura el educador, lo cual obstaculiza el aprendizaje.

En otros casos, el perro puede no sentirse atraído por el premio que le ofrecemos y hay que encontrar otra motivación. "Puede ser una pelota u otra conducta que al perro le guste" y que, una vez detectada, "se aprovechará para trabajar con el can".

Además, a golpe de clic no se consigue cualquier cosa de un animal. Aunque la educadora canina Julie Penders se reconoce "muy a favor" del adiestramiento con este aparato, también admite que tiene algunas "limitaciones". "No funciona para adiestrar a perros de caza ni para eliminar una conducta agresiva", asegura. Para Penders, la clave está en lo atractivo que resulte para el perro la conducta que se pretende lograr o corregir. "Si el estímulo del comportamiento que pretendemos cambiar es mayor que la recompensa de la comida y el clic, no habrá nada que hacer", concluye.

El clicker, desde Pávlov hasta Karen Pryor

El perro (como las personas) saliva cuando espera recibir un alimento tras un estímulo, en este caso, un sonido. El científico ruso Iván Pávlov lo demostró hace un siglo. Y para ello utilizó una campanilla. Así nacía la teoría del condicionamiento clásico o reflejo condicionado. El mismo mecanismo neuronal que se desencadena tras pulsar el clicker. El perro escucha su sonido, saliva y espera su premio comestible.

Aunque distintos psicólogos y etólogos experimentaron con el clicker o aparatos similares hacia mediados del siglo XX (entre ellos, Breland Bailey y Skinner), el artilugio no comenzó a divulgarse hasta que la bióloga estadounidense Karen Pryor (Nueva York, 1932) lo popularizó. Su libro, 'Introducción al adiestramiento con el clicker' (Autor-Editor, 2000) se considera el manual básico imprescindible para todo aquel que desee adentrarse en el mundo de la enseñanza canina a golpe de clic. Para profundizar, los especialistas recomiendan seguir con '¡No le mates. enséñale!', también de Pryor, con cerca de 11.000 ejemplares vendidos solo en España (KNS ediciones, 2006).

1. El juego de boca blanda

Los canes deben aprender que un mordisco suyo puede hacer daño, algo importante cuando hay niños cerca. El siguiente ejercicio llamado "boca blanda" educa al perro para que no muerda y se puede practicar con el animal desde que cumple los tres meses. Este juego persigue que el cachorro comprenda que no puede apretar su mandíbula con fuerza porque hace daño.

"Para conseguir que el perro entienda que su mordisco hace daño, hay que dejar que muerda nuestra mano, pero solo hasta el nivel de presión que deseemos. Cuando alcance esa mordida, hay que emitir un pequeño grito", explica Davinia González, educadora canina. La señal puede ser un "ay, ay" leve, nunca gritos. Esta voz será el signo para que el cachorro no ejerza más fuerza. Una vez que el pequeño frena su bocado, hay que premiarle con una recompensa comestible, como unas sabrosas galletas caseras.

La presión de la mordida permitida para el cachorro debe reducirse de forma paulatina hasta que el perro aprenda a jugar "con la boca blanda".

2. Las pautas "deja" y "suelta"

Un can o cachorro que muerde debe aprender las pautas "deja" y "suelta", que le ayudarán a liberar los objetos mordidos que tenga en la boca.

Para enseñarle a soltarlos, y no morder, se puede utilizar su juguete preferido. Primero se deja que el pequeño lo agarre con su boca. Y ¿cómo conseguir que lo suelte? Hay que invitarle a que lo libere con ayuda de un premio que sea más atractivo que el hecho de morder su juguete fetiche. Una recompensa comestible, caricias y otros juegos serán estímulos suficientes para el cachorro.

Un instrumento que resulta de gran utilidad para que aprenda estas pautas sencillas, pero estimulantes para su inteligencia, es el clicker para educar al perro. El sonido que emite este dispositivo de educación canina será la señal que marque a la cría que, si obedece, obtendrá una buena recompensa.

3. Juguetes para que el perro no muerda

Los cachorros, además, muerden por molestias con la dentición. Y en el mercado hay juguetes para ello. Así el perro podrá centrar sus ganas de morder en estos objetos, cuando necesite aliviar el dolor de su boca.

Los juguetes u objetos que puede morder deben estar claros. Es un error ofrecerle una zapatilla vieja o un calcetín que no se usa, ya que asimilará que esos son sus juguetes y, cuando sea un adulto, los cogerá para mordisquearlos. Es complicado corregir a un animal al que se le han permitido ciertas conductas desde pequeño. Por ello, hay que marcar unas normas básicas desde que llega a casa.

4. No jugar con las manos

Dejar que el cachorro mordisquee las manos de su compañero humano es un error frecuente que se debe evitar, si se quiere conseguir que el can aprenda a no morder. Además, los juegos de "tira y afloja" tampoco ayudan. En estos juegos una persona tira de un lado de una cuerda y el animal del otro extremo.

Los expertos advierten, sin embargo, que estos juegos estimulan el comportamiento de mordedor compulsivo del cachorro. Con este tipo de actividades se entra en el terreno de la competición y cuando el perro gana, refuerza su comportamiento e, incluso, gruñirá en cuanto se le lleve la contraria.

5. ¿Y para que no muerda cuando está solo en casa?

El can necesita aprender a enfrentarse a la ausencia de sus humanos durante ciertas horas del día. La ansiedad por separación explica muchos casos de destrozos en casa y de perros que muerden muebles por puro estrés. Y es que un can puede traducir su rechazo a la soledad con estropicios en el hogar.

Por eso, un cachorro que ha paseado y realizado actividad física (juegos y paseos) estará más relajado antes de quedarse solo. Además, hay que dejarle provisto de comida y agua suficiente, así como acompañado de sus juguetes de mordisqueo, para que esté entretenido durante la ausencia de sus humanos.

Por otro lado, los perros que comparten la vivienda con otros animales, canes o gatos, se sienten más acompañados e invierten más tiempo en jugar con su compañero que en morder lo que no deben.

¿Por qué muerden los perros?

La etapa infantil de cualquier especie es importante en el aprendizaje de las conductas. Cuando es cachorro, el perro aprende a relacionarse con el mundo. Es importante que pase su primera etapa con su madre y hermanos, ya que el comportamiento que aprenderá será fundamental en su vida posterior. Una madre equilibrada facilita al cachorro las claves para el aprendizaje de las normas sociales y su integración en el grupo de manera natural. Resulta muy interesante observar a una madre con sus cachorros y actuar de manera similar.

Por ejemplo, una madre no permitirá a un cachorro quitarle su comida. En cambio, jamás le impedirá explorar. Así, es importante que tú no le dejes robar tu comida, pero si jugando tira tu móvil y lo rompe, es antinatural castigarle porque no lo entenderá. Si el cachorro se excede en su exploración, la madre le coge del cuello y lo lleva a un lugar seguro. Es lo que tú deberías hacer. Tener tus cosas en lugar seguro y cuando tu cachorro no esté en el lugar adecuado, cogerlo como haría su madre y llevarlo a otro lugar.

Los cachorros necesitan mordisquear objetos para desarrollar los dientes y las encías. Así, a medida que se desarrollan, aprenden a morder. Cuando están en una manada, son los adultos los que les enseñan a no hacerlo, reprendiéndolos. Tú debes hacer lo mismo. Ahora eres el líder de su manada y debes enseñarle lo que debe y no debe hacer.

Es importante que proporciones a tu cachorro algún objeto para que mordisquee y satisfaga su necesidad. Asegúrate de que sea un juguete adecuado para él, que no contenga productos tóxicos y sea de tamaño adecuado para evitar que se ahogue. Cada vez que muerda otra cosa, dile NO de manera firme, quítale lo que está mordiendo y dale su juguete. Deberás repetir el proceso varias veces, hasta que lo aprenda.

También puedes emplear un gruñido, como haría otro perro adulto. Tu cachorro entenderá el mensaje rápidamente. No le grites, porque lo interpretará como ladridos de ansiedad y empeorarás el problema.

Si observas a los perros cuando juegan, cuando uno se lanza sobre otro, éste emite aullidos cortos. El perro entiende que su acción es dolorosa y frena. Así, si te muerde la mano, puedes emitir varios aullidos cortos. El cachorro prestará atención y frenará la mordida. Dale entonces su objeto mordedor y prémiale. Debe aprender que es ese objeto y no otra cosa lo que debe mordisquear.

Hablarles en su idioma es una buena manera de establecer una comunicación efectiva. Por eso, aunque al principio pueda parecerte raro, verás que los gruñidos y aullidos cortos son muy adecuados para que el perro frene cuando está realizando una acción incorrecta o que puede resultar dolorosa.

En caso de que no deje de morder, para el juego y sujétalo firmemente por el pecho, sin hacerle daño. También puedes agarrar al cachorro por la parte de atrás del cuello. Es lo que hace su madre cuando le enseña que una conducta es inapropiada. Inmovilízale unos segundos, diciendo “no” con voz grave. Cuando el cachorro se relaje, suéltalo.

Recuerda que el proceso de aprendizaje lleva un tiempo. Poco a poco, observarás que tu perro comienza a entender las órdenes y señales. Premia siempre su buen comportamiento con chuches o con caricias y cariño. Si eres constante, tu cachorro aprenderá rápidamente.

Enseña a tus hijos a relacionarse con tu perro

Es importante que enseñes a tus hijos como se comunican los perros para que se entiendan, y se beneficien de su compañía como demuestran algunos estudios. Qué es lo que les molesta o incomoda y cuando quieren que les dejes tranquilos. Que no se asusten cuando un perro se acerque corriendo a ellos, ya que el perro los considerará una presa y correrá tras ellos, y que sepan reaccionar de manera adecuada.

Asimismo, no dejes a tu perro solo con niños, más si son desconocidos, porque todo perro es susceptible de morder en algún momento, aunque hay algunas razas muy indicadas para los niños. Aprende que comportamientos son normales en el perro y cuáles son problemas de conducta que debes resolver (puedes aprender a adiestrar a tu perro con algún libro de estos)

Cómo eliminar la agresividad de un perro

La agresividad de un perro puede obedecer a distintas causas y es importante establecerlas antes de actuar, ya que la manera de tratar el problema es diferente.

La agresividad entre dos perros machos suele obedecer a las reglas de jerarquía. Deberás ver cuál es el macho dominante y dar prevalencia al acceso a recursos, incluyendo tus caricias, a ese animal, para ofrecérselo al más sumiso en segundo lugar. Así, ayudarás a establecer la jerarquía. Si se pelean, deberías tener la autoridad suficiente para impedirlo. Deja a los perros separados durante tu ausencia.

En el caso de dos hembras, esta agresividad también obedece a cuestiones de jerarquía, aunque el comportamiento es diferente del de los machos, pudiendo incluso aparentar docilidad en tu presencia. Mantenlas separadas en tu ausencia.

La agresividad hacia las personas también es consecuencia de las relaciones jerárquicas que se establecen en su sociedad. En el caso de mostrarse agresivo con un miembro de la familia, es porque está ganando jerarquía frente a él. Los perros siempre intentan acceder puestos y de vez en cuando hay que demostrarles que están por debajo. Si el problema se consolida, será mucho más difícil ponerle remedio.

Es importante que la persona afectada inicie acciones que muestren su dominancia. Por ejemplo,:

    Adiestramiento en obediencia. Es bueno que para demostrar tu superior >Conclusiones

Todos los cachorros muerden

Empezaremos dejando claro que todos los cachorros muerden y esto es algo normal y comprensible. Los cachorros utilizan su boca para “explorar” el mundo. Cuando retozan con otros perros o con sus compañeros de camada, juegan a mordisquear y les entretiene “desgarrar y destrozar” todo aquello que consideran un juguete.

Es importante que los cachorros muerdan, así podremos enseñarles con más facilidad a controlar la fuerza de sus mordiscos. Pero debemos distinguir entre un mordisqueo de cachorro, jugando e incluso intentando llamar tu atención, de unmordisco“potencialmente peligroso”.

Existe, incluso, una escala de nivel de gravedad del mordisco, en función de las heridas causadas.

“A los cachorros, no hay que prohibirles que muerdan,
sino que debemos enseñarles, de manera progresiva,
a disminuir la fuerza de sus mordiscos”

La prevención como remedio

Como en casi todos los problemas de conducta, la prevención es el mejor remedio. Partiendo de esta idea, vamos a exponer unos cuantos consejos para evitar posibles conflictos con tu cachorro.

Lo primero que haremos es enseñar a nuestro can a no hacernos daño cuando juega mordisqueando. Cuando el perro deja de ser cachorro y continúa mordiendo fuerte, podemos emplear los mismos ejercicios que explicaremos seguidamente para los pequeños.

Aunque, si crees que en los canes jóvenes y adultos, las causas de los mordiscos no se basan en el juego, lo mejor que puedes hacer es buscar la ayuda y orientación de un etólogo canino.

Ejercicios para cachorros mordedores

Este es un ejercicio que puedes hacer fácilmente con tu perro para educarlo y evitar que te muerda.

  • Toma en tu mano una pequeña cantidad de pienso.
  • Ofrécele una bolita, entre los dedos, sin soltarla.
  • Si al intentar cogerla, te muerde, no se la des, di “ay” y espera, tu cachorro habrá apartado el hocico, dile “muy bien”.
  • Vuelve a ofrecerle otra bolita de pienso, si la coge con cuidado, sin morderte, dásela.
  • En caso de que vuelva a morderte, repite el ejercicio desde el inicio.

Puedes aplicar una variante de este ejercicio a la hora de jugar con tu cachorro:

  • Cada vez que juegues con tu cachorro y te muerda fuerte, dile “ay” y detén el juego.
  • Pídele que se siente antes de continuar jugando.
  • Si vuelve a morderte, haz lo mismo.
  • Si por tercera vez continúa mordiendo, dile “ay”, deja de jugar con él y sal de la habitación de juegos.

Con estos sencillos ejercicios, nuestro cachorro aprenderá que si al tomar el alimento o jugar, muerde demasiado fuerte, perderá la oportunidad de hacer cosas que le gustan y por tanto procurará comer o jugar de manera más moderada.

Perros adultos, maestros de cachorros

Los perros adultos también enseñan a los cachorros cuando sus mordiscos son demasiado fuertes, si se pasan de brutos, dejan de jugar con ellos. Es importante que tu cachorro juegue libremente con otros perros, en cuanto tenga la vacunación completa, sácalo a menudo a la calle y busca un grupo de perros “educados” con los que pueda jugar y aprender.

No pegues a tu perro por morderte

Si le pegas, ¿crees que aprenderá que no debe morderte? Nada de eso. Es probable que entienda que tus manos son peligrosas, que puedes hacerle daño y, por tanto, intentará defenderse y morderá más fuerte aún.

Es más, no debes pegar a tu perro cuando te gruñe. Piensa que el gruñido es una forma de comunicación. Con este gesto, nos dice con claridad que algo no va bien. Por lo tanto, si el perro suprime este “aviso”, es posible que la próxima vez que se sienta amenazado, te muerda directamente, sin avisarte con antelación.

¿Cómo aprenden los perros?

Es fundamental que tengamos claras las dos formas de aprendizaje de los perros:

Por asociación: el perro entiende que algo es seguro o inseguro.

Por consecuencia: el can entiende que algo funciona o no funciona para conseguir lo que quiere.

Con esto, debemos comprender que el mundo es para los perros seguro o peligroso, que funciona o no funciona. Los canes no entienden el significado de correcto o incorrecto, ni de bueno o malo.

Los perros no hacen cosas que nos molesten para vengarse de nosotros por haberles dejado solos, por regañarles o porque se creen dominantes. Sólo hacen lo que es seguro para ellos o lo que les funciona. Así de sencillo.

Educación canina en positivo

Para lograr que nuestros perros no muerdan ni causen daños, y tengan un comportamiento adecuado, la clave está en la educación canina en positivo. Estos son algunos de los fundamentos de la educación en positivo:

  • Habituar al perro a aceptar con agrado nuestras indicaciones.
  • Enseñarle, asociando con comida, que nuestras manos y nuestros movimientos son seguros y no tiene que asustarse.
  • Darles unas pautas y reglas claras para la convivencia en familia.
  • Tendremos en cuenta la naturaleza del animal, leeremos su lenguaje corporal y sus señales de calma.
  • Procuraremos mantener su nivel de estrés al mínimo.

De esta forma, evitaremos que nuestro perro se vuelva agresivo o que aprenda a morder para solucionar los conflictos. Ya ves que, acercándonos al lenguaje canino y aplicando unas sencillas reglas, los mordiscos dejarán de ser la estrategia preferida de tu peludo.

¡Felices, divertidos y, por supuesto, seguros juegos, con tu amigo fiel!

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