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CГіmo identificar un caballo ГЎrabe

La cabeza de los caballos árabes generalmente es cóncava, con una ligera forma redondeada entre las orejas y la nariz. Podemos encontrar algún que otro caballo árabe con un perfil rectilíneo, pero su cabeza debería ser entonces corta y con una forma parecida a la de una cuña, con una boca pequeña.

Las orejas acostumbran a estar inclinadas, y suelen ser más pequeñas en los machos que en las yeguas. Los ojos de un caballo árabe son generalmente amplios, grandes y brillantes, de color claramente oscuro, predominando éste sobre el blanco de los ojos.

Las fosas nasales aparecen predominantes y amplias.

La cola de un caballo árabe es sumamente característica ya que su apariencia es arqueada y con una elevación desde la raíz de la misma. Si el caballo está en movimiento puede incluso enroscarse en la espalda del animal.

Algunos especialistas consideran que esta característica típica de los caballos árabes se debe a que su columna vertebral es una o dos vértebras más corta que en el resto de razas. Sea cierto o no, le otorga mucha distinción y elegancia.

El cuerpo del árabe es en general más reducido y más bajo que la mayoría de las otras razas. Sin embargo toda su anatomía parece, de alguna manera tener una forma 'cuadrada'.

La alzada de los árabes acostumbra a estar comprendida entre los 1,43 y el 1,53 metros aproximadamente. Por supuesto, siempre pueden haber ejemplares por encima y por debajo de estos estándares.

Movimiento

El paso de un caballo árabe es muy suelto y elegante. Tanto es así que da la impresión de ‘flotar’ en lugar de trotar. El galope supone un paso muy natural para los caballos árabes por su velocidad, agilidad y brio.

El árabe suele ser muy social y acepta bien el trato humano. Es una raza que ha convivido con el ser humano desde hace milenios y de quien dependía para sobrevivir en el desierto, durmiendo a menudo con sus dueños. De modo que su carácter hacia las personas será de total curiosidad e inteligencia en el trato.