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Descubre las señales de que tu gato se enfadó

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Un felino sufre ansiedad por miedo a otros gatos o a la llegada de otro animal a casa, entre otras causas

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Fecha de publicación: 24 de octubre de 2014

Un gato con estrés puede marcar la casa, esconderse debajo de los muebles y hasta acicalarse de un modo compulsivo. La ansiedad perjudica su bienestar e impide que sea feliz. Pero, ¿qué le estresa? En este artículo se recogen cinco causas de ansiedad frecuente entre los felinos y sus soluciones: entre ellas, el miedo a otros gatos, temor por la llegada de otro animal a casa, cambios en la vivienda, un arenero no apropiado y los castigos.

¿Mi gato sufre estrés?

El estrés del gato perjudica su calidad de vida y compromete su felicidad

Un gato estresado y con miedo puede comenzar a hacer sus necesidades fuera del arenero y a marcar la casa. Otros felinos con ansiedad permanecen inmóviles y se esconden bajo muebles y sofás. "Los gatos estresados, además, dejan de jugar", asegura la etóloga Kathy Carlstead, autora de numerosas publicaciones científicas sobre el comportamiento de estos animales. El acicalamiento compulsivo también suele ser señal de que el felino padece ansiedad e, incluso, puede llegar a dañarse la piel y provocarse heridas.

Estos síntomas de estrés pueden ser motivo más que suficiente para acudir al veterinario, ya que la ansiedad perjudica el bienestar y compromete la felicidad del felino. Por ello es tan importante saber qué estresa a un gato.

1. El estrés en gatos: miedo de otros felinos

Casi la mitad de los felinos se pelean con otros gatos de forma ocasional o más frecuente. Esta es la conclusión de un estudio realizado por el experto en comportamiento felino John Bradshaw, de la Universidad de Bristol (Reino Unido). "La causa de estrés más frecuente para un gato es el miedo a que su territorio sea invadido por otro felino, bien del barrio u otro que viva en su propia casa", dice este científico.

Si se tiene un jardín, este miedo puede resolverse de forma sencilla con el uso de cerramientos que eviten la entrada de otros gatos del vecindario. Si se sospecha que el felino tiene miedo a otro igual con el que comparte la vida, los trucos para evitar peleas entre gatos podrán ayudar.

2. El miedo del gato: la llegada de un perro u otro felino a casa

La llegada de un perro a una casa donde ya vive un felino puede ser un motivo de estrés para el animal, en especial cuando no está acostumbrado a la convivencia con otros canes. Esto no significa que perros y gatos no puedan ser grandes amigos, ni que dos felinos no puedan vivir en el mismo hogar y convertirse en compañeros inseparables, pero hay que conocer las pautas para lograrlo.

3. Gatos con estrés: cuidado con los cambios y las mudanzas

Los felinos son muy sensibles a los cambios en su territorio. Si viven en una casa, esto afecta de pleno a la vivienda. Basta con compartir una jornada rutinaria de limpieza en el hogar con ellos (con los consecuentes movimientos de muebles y la aparición de nuevos olores) para darse cuenta. "Los gatos son muy sensibles a los cambios en su entorno, cualquier modificación puede convertirse en un motivo de estrés que perjudique su bienestar", concluye un extenso estudio sobre comportamiento felino realizado por la Universidad de Ohio (EE.UU.).

¿Qué hacer, entonces? Las hormonas para gatos pueden ayudar, así como permitir al felino que explore con total libertad la estancia modificada. En caso de que sus dueños se cambien de casa, hay cinco trucos para hacer una mudanza con gatos más fácil que resultarán valiosos aliados.

4. Gatos con miedo: vigilar el arenero

Los felinos que padecen estrés o sufren miedo suelen hacerlo notar. Una de las alertas más tempranas de su ansiedad es el mal empleo del arenero. "El miedo o la ansiedad es una de las principales causas de que un gato orine o defeque fuera de su arenero", explica la veterinaria y experta en comportamiento animal Rachel Casey. Algunos, bajo los peligrosos efectos del estrés, orinan las paredes o los muebles de casa o dejan sus deposiciones fuera del lugar que se ha preparado para este uso.

Existen diez consejos que ayudan a que el felino use el arenero de forma correcta y a que se solucionen posibles problemas de estrés relacionados.

5. Gatos estresados: miedo a los castigos

Los gatos, como los perros, son animales afectivos que pueden llegar a desarrollar lazos emocionales muy fuertes con los humanos con los que comparten su vida. Además, pueden ser educados, en contra de lo que muchos suelen pensar. Sin embargo, en esta tarea, el castigo no es un buen compañero.

"Los felinos no responden bien a los castigos: en lugar de aprender qué no deben hacer, las represalias suelen conseguir que el gato salga corriendo, atemorizado", explica la Asociación Contra la Crueldad Hacia los Animales. Además, el castigo es estresante para el felino y genera nuevos problemas de comportamiento, en lugar de solucionar los propuestos.

¿Hay algo que estrese o dé miedo a su gato? Puede compartir su experiencia en los siguientes comentarios.

Principales motivos del enojo gatuno

Un felino enojado es, por lo general, un animal que siente miedo por una situación específica de la que cree que no puede escapar. Es entonces que considera como una opción atacar para defenderse.

Pero un gato enfadado da señales de que lo está. Por eso es importante que sepas interpretar su lenguaje corporal para evitar malos momentos para ti, otras personas y mascotas y, por supuesto, para tu minino.

Las principales causas que provocan miedo y pueden desencadenar conductas agresivas en los gatos -sobre todo si no fueron adecuadamente socializados desde pequeños- son las personas o animales extraños, los ruidos fuertes y los lugares desconocidos. Aunque hay veces que no podrás identificar con tanta facilidad qué es lo que los está molestando. Paciencia.

Si tu gato se enfadó, puede llegar a tener alguna reacción agresiva, sobre todo a causa del miedo que siente. Por eso es importante conocer las señales que indican que un minino esta enojado o temeroso.

Signos que muestran que tu gato se enfadó

Entre las señales que indican que tu gato se enfadó, siente miedo y puede llegar a atacar, destacan:

  • Arquea el lomo.
  • Eriza los pelos que están a lo largo de su columna.
  • Maúllaen tono alto y emite también bufidos.

Estos comportamientos son innatos y los realiza para aparentar ser más grande y así intentar intimidar a su posible atacante. Considera, además, que un mininopuede pasar en escasos segundos de estar calmado aestar enojando o asustado.

Otras señales que indican que tu minino está irritado

Otra señal a la que debes prestar atención es cuando tu mascota mueve rápidamente su cola. En este caso, a diferencia de lo que ocurre con los perros, está demostrando irritación.

Observa bien su gestualidad. Si tiene las pupilas dilatadas, dirige los bigotes hacia adelante y sus orejas están bajas y hacia atrás, es casi seguro que está decidido a atacar si considera que no puede huir de la situación. Si abre la boca y enseña los dientes, mejor aléjate para evitar que te muerda o te rasguñe.

Lo mejor en estos casos es dejar solo por un rato al animalito para que se tranquilice. Si las situaciones de miedo o enojo de tu mascota persisten, no dudes en consultar al veterinario.

Algunos datos sobre el enojo y el miedo en los felinos domésticos

Ten en cuenta también los siguientes datos sobre el enojo de nuestros amigos ronroneadores:

  • Si la causa del comportamiento temeroso o agresivo de tu gato se debe a que hay una nueva mascota en la casa, ten en cuenta que las “presentaciones” deben ser graduales.
  • Nunca dejes solo a un niño con un minino. El pequeño puede tener actitudes, como por ejemplo tirarle de la cola, que provoquen una mala reacción del animalito.
  • Si el peludito maullador está enfermo o dolor >

Cómo actuar ante un gato enfadado y temeroso

Así que no intentes acariciar y mucho menos alzar a tu gato si da señales de enojo o temor. Lo más seguro es que te tire un zarpazo. Respeta sus tiempos y deja que se tranquilice.

Lo ideal es que el minino cuente con un espacio propio en la casa donde se sienta seguro y al que pueda acudir en caso de notarse intimidado por alguna situación.

Y, sobre todo, no presiones ni regañes a tu mascota cuando la veas irritada o temerosa. Deja que se recupere del mal trance y busca luego la forma de evitarle malos momentos o, según el caso, ayúdale con paciencia a afrontar situaciones que lo asusten y enojen.

¿Por qué mi gato me odia?

¿Los gatos odian a los humanos? Si bien los gatos pueden llegar a mostrar cierta animadversión hacia algunas personas, lo cierto es que ellos no experimentan un sentimiento de odio tal y como lo comprendemos nosotros. Existen tres motivos principales que pueden provocar que un gato "odie" a una persona:

  • Socialización: la socialización es un período sensible que empieza a las dos semanas y termina a los dos meses de vida. En esta etapa el gato aprenderá a relacionarse con las personas, animales y entornos. Si la socialización ha sido deficiente o nula, es probable que el felino desarrolle miedo o ansiedad hacia las personas, lo que explicaría muchos de los comportamientos que mencionaremos a continuación y que pueden ser interpretados por los tutores como que "los gatos odian a sus dueños".
  • Experiencias negativas y traumas: a pesar de haber socializado correctamente a nuestro felino, una experiencia negativa que derive en un trauma puede explicar por qué nuestro gato se muestra arisco o asustado. Por ejemplo: el baño suele ser una experiencia que, realizada de forma incorrecta en la etapa adulta por primera vez, puede provocar un trauma en el felino. Es probable que a partir de entonces el gato evite meterse dentro de la bañera o que rehuya a la persona que le bañó.
  • Aprendizaje: al margen de la socialización y de las experiencias vividas, cada gato es poseedor de un carácter único e individual. Existen felinos más sociables que otros y no hay de nada de malo en ello. Sin embargo, si nosotros insistimos en llevar a cabo muestras de afecto a un gato que no lo desea es probable que empiece a desarrollar conductas de rechazo. Por ejemplo: si nuestro gato sabe que a través del mordisco le dejaremos en paz es probable que lo lleve a cabo siempre que no desee nuestras caricias.

Ahora ya sabes por qué un gato puede mostrar ciertos comportamientos que, a través del pensamiento humano, pueden interpretarse como gestos de odio, rencor o aversión. Pero, ¿cuáles son? ¿Cómo saber si un gato te odia? Te los explicamos a continuación:

1. Mi gato se esconde cuando me ve

En algunas ocasiones podemos observar que el gato se esconde debajo del sofá o en el armario y no quiere salir, siendo imposible encontrarlo. También podemos advertir que el gato se esconde cuando viene gente. Si además observamos una postura corporal encorvada, cola baja, orejas caídas hacia atrás y pupilas muy dilatadas, es probable que nuestro gato presente miedo hacia las personas. El miedo puede estar provocado por la falta de socialización o por las experiencias vividas, como hemos señalado anteriormente.

Es importante señalar que un estado continuado de miedo puede provocar la aparición de estrés y ansiedad, lo que repercute en el bienestar y en la homeostasis del organismo, provocando así una bajada de las defensas del felino y, en los cuadros más complejos, la predisposición de enfermar con más facilidad.

2. Mi gato me evita y me rehuye

En paralelo al punto anterior, también debemos hablar de aquellos gatos que han cambiado su forma de relacionarse con los humanos. Podemos observar que el gato rehuye a ciertas personas, se marcha de la habitación cuando entra alguien o, directamente, no se relaciona con uno o varios miembros de la familia.

Es frecuente que los miembros de la familia manifiesten que el gato ya no les quiere como antes, pues ya no hace algunas rutinas con ellos, como dormir o ser cariñoso. También es probable que el felino evite mirar directamente a los ojos de las personas o dejarse agarrar.

La falta o rotura de vínculo puede producirse por muchos motivos, pero generalmente está provocado por un manejo erróneo por parte del cuidador. No comprender el lenguaje de los gatos, forzarle a hacer algo que no desea o el castigo son algunos de los ejemplos que pueden provocar este problema.

3. Mi gato me bufa, silba o sopla

Los bufidos, gruñidos y silbidos forman parte del lenguaje de los gatos y suelen indicar malestar y desagrado. Es muy probable que el felino los manifieste cuando le molestamos, le regañamos o realizamos algo que no le agrada. Es su forma de advertirnos y es importante prestarle atención y detener aquello que estemos haciendo.

El gato realizará movimientos rápidos de cola, que van de un lado a otro, que se traducen como irritación o malestar. También podremos observar la cola en alto, en señal de alerta, y orejas hacia atrás. En estos casos será imprescindible dedicar más tiempo a nuestro felino para comprender mejor aquello que le gusta y lo que no.

Si ignoramos estas señales de advertencia es probable que los problemas de conducta vayan a más.

4. Mi gato me ataca

Es probable que si tu gato te ataca lo interpretes como una de las señales de que tu gato te odia, ya sea mediante mordiscos o arañazos. Además del ataque en sí, es posible observar que el gato muestra las pupilas dilatadas, el manto completamente erizado y las orejas totalmente hacia atrás.

No es en absoluto agradable que un gato ataque a una persona, de hecho es un comportamiento bastante peligroso, especialmente si convivimos con niños pequeños. Es importante destacar que la agresividad en los gatos es un problema que no debe ignorarse. Si además es difícil de prever cuándo va a atacar, la visita a un veterinario especializado en etología es imprescindible, ya que todo ello nos está indicando altos niveles de estrés, ansiedad y hasta un problema de salud.

Además, si no empezamos a aplicar pautas concretas es probable que el comportamiento agresivo se cronifique, se generalice hacia otras personas y sea más difícil de tratar cada día que pasa.

5. Mi gato tiene un comportamiento extraño

La aparición de comportamientos extraños, como que el gato se acicala en exceso, utiliza la vocalización constantemente o se pasa todo el día durmiendo deben advertirnos. No es normal que un felino muestre un comportamiento negativo hacia sus tutores y además cambie de hábitos de forma repentina.

Debemos saber que los cambios de conducta en los gatos también están provocados por problemas de salud. Por ello, antes de sospechar que tu gato te odia, te aconsejamos realizar una visita al veterinario, en la que el especialista podrá descartar problemas hormonales, dolor, etc., que podrían estar influyendo directamente en la conducta de nuestro gato.

¿Qué debemos hacer si observamos estas señales en nuestro gato?

Ahora que ya conoces "las señales de que tu gato te odia" es probable que comprendas que tu gato no te odia, sino que existen algunos problemas en vuestra relación o en su estado de salud que deben corregirse para que muestre un comportamiento más positivo hacia ti y/o hacia las personas en general.

Antes de sospechar que los síntomas advertidos se deben a un problema de conducta, deberás acudir a un veterinario para descartar problemas de salud. Solo entonces podrás empezar a trabajar en el comportamiento de tu felino, con el objetivo de mejorar vuestro vínculo.

¿Cómo llevarse bien con un gato? A la hora de solucionar los problemas de vínculo eliminaremos por completo el uso del castigo, los gritos y cualquier otro comportamiento que pueda desencadenar el miedo o la agresividad en el gato.

Por el contrario, utilizaremos el refuerzo positivo para indicar a nuestro felino aquello que nos agrada. Podemos utilizar caricias, golosinas para gatos, voz amable, etc. Así mismo, nos esforzarnos por comprender el lenguaje corporal de los gatos, una herramienta imprescindible para entenderle mejor, conocer sus límites y relacionarnos de forma correcta con él.

Para terminar, en los casos más complejos, puede ser interesante apostar también por la mejora del enriquecimiento en el hogar y el uso de feromonas para gatos. Todo ello nos ayudará a mejorar su bienestar y, por ende, el comportamiento del gato y la relación que tiene con nosotros.

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